
Si todavía no la has oído este año, lo vas a oír en los próximos días. En la oficina, tomando un café con tus amigos, hablando por teléfono con tu hermano, en un grupo de WhatsApp... Puede que incluso lo digas tú.
“Bueno, este año ya está, para dos meses que le quedan paso de seguir con esto. En enero me pongo en serio.”
Se dice casi con alivio y suena razonable porque queda poco de año, porque luego viene la Navidad, porque mejor empezar algo de cero que a medias.
El refranero español lo resume perfectamente: “Para lo que me queda en el convento, me cago dentro.“
Pero conviene echar cuentas antes de rendirse, porque hoy 24 de octubre, quedan casi diez semanas de año. Y diez semanas son bastante más de lo que aparentan cuando las llamas “lo que queda”.
Enero siempre nos parece mejor
Más allá de que la gente sea vaga o no, hay un motivo relacionado con la psicología.
Se llama “efecto nuevo comienzo”: tendemos a arrancar cambios en fechas que sentimos como un corte limpio. Un lunes, un día 1, tras un cumpleaños... pero sobre todo, un 1 de enero.
Esa es la fecha estrella para los cambios porque tiene un significado real, porque nos permiten separarnos de nuestra versión anterior. “Ese era el yo de 2026, el que no entrenaba, el que no ahorraba, el que no tenía proyectos personales. El de 2027 va a ser otro.”
El problema es lo que ese efecto hace con el resto del calendario, porque si enero es la página en blanco, noviembre y diciembre se convierten en “los restos del año”. Y nadie quiere invertir esfuerzo en unos restos porque total, mejor esperar a la fecha mágica que reinicia todo ¿no?
Así que dejamos que las últimas diez semanas se vayan solas, sin plan, sin objetivo, en piloto automático, esperando la fecha prodigiosa que es el 1 de enero.
El caso es que cuando dices “en enero me pongo”, das por hecho que en enero empezarás desde el mismo punto en el que estás hoy, como si el tiempo entre medias quedara congelado, pero nada más lejos de la realidad.
La semana pasada te hablaba de que lo que no se mantiene se deteriora solo, sin que hagas nada. Pues estas diez semanas sin cuidar lo que te importa no se ponen en pausa para ti, son diez semanas de cuesta abajo. Y encima, con la Navidad al final, que no es precisamente un periodo de contención.
Así que tu versión que vaya a empezar el 1 de enero no va a ser tu versión de hoy. Va a ser uno con algunos kilos más, menos hábitos, más dejadez acumulada y la sensación de llevar meses parado.
Es decir, que no solo retrasas el comienzo, lo empeoras.
Hoy patrocina Mindstream. Su guía va de usar Claude para ahorrar tiempo en el trabajo, el recurso que más nos falta a los que ya tenemos una vida. Está en inglés, pero Claude te la puede traducir.
Master Claude AI (Free Guide)
The professionals pulling ahead aren't working more. They're using Claude.
Our free guide will show you how to:
Configure Claude to be the perfect assistant
Master AI-powered content creation
Transform complex data into actionable strategies
Harness Claude’s full potential
Transform your workflow with AI and stay ahead of the curve with this comprehensive guide to using Claude at work.
Lo que se puede hacer en diez semanas
Vamos a ponerle números, porque “queda poco” es una sensación y las sensaciones engañan mucho.
Si entrenas tres días a la semana, de aquí a fin de año son treinta entrenamientos. Treinta.
Eso no es “un par de meses perdidos”: es suficiente para notar un cambio real en el espejo y en la fuerza.
Si lees diez páginas cada noche, son casi setecientas páginas. Dos o tres libros que en enero ya estarán leídos.
Si apartas una cantidad fija cada semana, por pequeña que sea, son diez aportaciones que ya estarán en tu cuenta cuando otros estén todavía pensando en empezar a ahorrar.
Si tienes un proyecto parado, diez semanas dan para pasar de la idea a una primera versión que funcione. Torpe, mejorable, incompleta… pero existente, tangible, que ya la tienes entre manos.
Y si lo único que haces es adoptar un hábito, uno solo, llegarás a enero con ese hábito ya funcionando sin esfuerzo, en lugar de empezar a pelearte con él el día 1 como hace todo el mundo.
Piensa en dos personas que quieren lo mismo. Una empieza el 1 de enero y la otra empezó el 24 de octubre.
La primera persona arranca con toda la energía del Año Nuevo, sí, con esa sensación de comerse el mundo. Pero también con todo lo difícil de empezar: el primer día cuesta, la primera semana cuesta, y la famosa tercera semana de enero, la del bajón, le pilla con el hábito todavía tierno y sin asentar. Ahí es donde abandona la mayoría.
La segunda persona llega a enero con diez semanas de rodaje. Lo difícil del arranque ya lo pasó en noviembre, sin presión y sin que nadie la viera. Cuando todo el mundo está empezando, esa persona está continuando y continuar es muchísimo más fácil que empezar.
Cómo aprovechar lo que queda
No hace falta un plan super ambicioso, de hecho sería un error.
Elige una sola cosa: no tres, una. La que más te gustaría tener ya funcionando el día que suenen las campanadas.
Define una versión que quepa en tu vida real: no la versión de enero que está llena de motivación tan ardiente como pasajera. Hablo de la versión que puedas sostener una semana con mucho trabajo y poco sueño, de la versión mínima que siempre puedes sacar adelante, por muy dura que se ponga la cosa.
Y cuenta con diciembre tal y como es: este es el detalle que casi todo el mundo pasa por alto: diciembre no es un mes normal porque está lleno de comidas, cenas, viajes y días festivos … y no pasa nada, así debe ser. Sigue adelante pero sin agobiarte si no llegas a todo.
Con eso basta.
En definitiva, no hace falta esperar a ninguna fecha especial para empezar. Las fechas especiales solo sirven para hacernos sentir que el cambio es más fácil, pero el cambio cuesta lo mismo el 24 de octubre que el 1 de enero.
La diferencia es que, si empiezas hoy, en enero ya no tendrás que empezar.
Un abrazo,
Carlos
Your Fall Glow-Up Comes in Two Cups
Pique’s Radiant Skin Duo pairs antioxidant-rich Sun Goddess Matcha with B·T Fountain, a beauty electrolyte for hydrated, plump-looking skin. In a trial of B·T Fountain’s ceramides, hydration improved 37% and elasticity 36% by day 60. Subscribe for 20% off for life, backed by a 90-day money-back guarantee.



