
El mail de hoy he querido hacerlo distinto, aprovechando que el Mundial 2026 está de actualidad.
He querido hacer varias reflexiones, que creo interesantes, relacionadas con eventos que están pasando ahora o que pasarán tras este mundial.
En el correo de hoy hablaré de:
Las personas, si quieren, pueden cambiar: El ejemplo de Cristiano Ronaldo.
Adiós a leyendas que nunca volverán: El paso del tiempo es implacable.
La recomendación: Evasión o Victoria.
Pausa de hidratación para ti mismo.
Las personas, si quieren, pueden cambiar

El ejemplo de Cristiano Ronaldo
Te voy a confesar algo: Cristiano Ronaldo nunca me cayó especialmente bien. Y no, no soy del Barça.
Reconocía su talento, claro. Es imposible no hacerlo.
Pero como persona me generaba rechazo: lo veía prepotente, polémico, con declaraciones altisonantes y un ego que se le salía por las costuras. En definitiva, no era alguien con quien conectara.
Pero con el paso de los años, mi opinión sobre él ha ido cambiando. De hecho, esta semana, mi opinión terminó de cambiar del todo.
En la rueda de prensa previa al Portugal - España del lunes, le preguntaron si sentía presión por estar disputando su último mundial. Y su respuesta me sorprendió.
Dijo que no sentía presión alguna, que ya había logrado prácticamente todo en su carrera, y que ahora lo que hacía era atesorar cada momento: cada partido, cada experiencia con sus compañeros, cada vivencia de lo que sabe que es el final de una etapa.
Y ahí me di cuenta de que el Cristiano de hoy no es el de hace 10 o 15 años.
Con el paso del tiempo, ha madurado muchísimo. Se le ve más humilde, más pendiente de ayudar a sus compañeros, más líder, más humano. Y esa forma de ser sí que va conmigo. Tanto, que he hoy puedo decir que me gusta.
Pero más allá de mi cambio de percepción, lo que quiero que te lleves es su actitud. Porque es una filosofía profundamente estoica, aunque puede que él no la llame así.
Fíjate: no se agarra a la presión de "tiene que salir perfecto". No vive angustiado por el resultado, que no depende del todo de él. Se centra en lo único que sí controla: su actitud, su disfrute y su presencia en el momento. Aprecia lo que tiene mientras lo tiene, sabiendo que es efímero, que se va a acabar, y precisamente por eso lo saborea más.
Eso es puro estoicismo aplicado. Séneca decía que no es que tengamos poco tiempo, es que desperdiciamos mucho. Y disfrutar conscientemente de una etapa que sabes que termina, en lugar de sufrirla por miedo a que acabe, es de las lecciones más valiosas que existen.
Así que hoy, mira por dónde, le doy las gracias a Cristiano por dos cosas: por recordarme que las personas pueden madurar y cambiar a mejor (y que merece la pena darles esa oportunidad), y por regalar una pequeña lección de estoicismo en plena rueda de prensa.
Nunca es tarde para cambiar de opinión sobre alguien, ni para aprender de quien menos lo esperabas.
Adiós a leyendas que nunca volverán

El paso del tiempo es implacable
Este Mundial tiene un regusto especial para mí. Un poco agridulce, si te soy sincero.
Está siendo el último de auténticas leyendas: Cristiano, Messi, Modrić, Neymar, De Bruyne, James Rodríguez, Neymar probablemente también… Una generación entera de jugadores que han marcado las últimas dos décadas del fútbol, despidiéndose casi a la vez.
Y eso me ha hecho pensar en algo que preferimos no mirar de frente: el tiempo no se para por nadie.
Parece que fue ayer cuando me quedaba hasta las tantas jugando al FIFA con mis amigos, “controlando” a esos mismos jugadores, que estaban en la cima. Parece que fue ayer cuando el lunes después de un Madrid-Barça llegaba a clase deseando comentar los goles, las polémicas, las jugadas y las decisiones arbitrales.
Y de repente, hago cuentas y… ya no soy ese chaval.
Ahora estoy casado, soy padre y tengo un trabajo “de oficina”.
Lo curioso es cómo funciona la memoria, porque cuando pienso en Messi, no lo veo como está hoy: lo veo con la camiseta del Barça y el pelo largo, regateando rivales con 25 años. Y cuando me pienso a mí mismo, me pasa igual: veo al chaval que tenía todo el tiempo del mundo por delante (y que, paradójicamente, casi nunca lo aprovechaba).
Pero ni Messi es ya aquel chico, ni yo tampoco.
¿Pero sabes qué? no pasa nada. Así es la vida, y está bien que sea así.
El error no es hacerse mayor, el error es quedarse anclado en el pasado, viviendo de recuerdos, resistiéndose a avanzar. Lamentando lo que fuimos en lugar de construir lo que podemos ser.
La vida son etapas y cada una tiene su momento, su sentido y su belleza. La del chaval con tiempo libre y sin responsabilidades fue maravillosa, sí. Pero la de ahora (con una mujer maravillosa, con una hija que me mira como si fuera su héroe, con un proyecto que construyo con mis manos, con una madurez que antes no tenía…) también lo es. De otra forma, pero lo es.
Los grandes jugadores lo entienden: llega un momento de colgar las botas, y lo hacen con la cabeza alta, orgullosos de su recorrido. No se aferran a lo que fueron, honran su etapa y pasan a la siguiente.
Nosotros deberíamos hacer lo mismo con las nuestras.
Atraviesa cada etapa, vívela a fondo, aprende lo que tenga que enseñarte y disfrútala mientras dure. Y cuando toque, ten la valentía de soltarla y avanzar hacia la siguiente.
Porque el tiempo va a pasar de todos modos. La única decisión que está en tu mano es si lo vives mirando hacia atrás… o hacia adelante.
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La recomendación
Evasión o Victoria
Ya que este mail va de fútbol, hoy toca recomendación especial. Un clásico que mezcla algo tan poco relacionado como el fútbol y la Segunda Guerra Mundial: Evasión o Victoria.
En un campo de prisioneros aliados, un oficial alemán que fue futbolista antes de la guerra propone organizar un partido: la selección alemana contra un equipo formado por prisioneros de guerra. Al principio es una jugada propagandística de los alemanes, pero para los prisioneros se convierte en algo más: una oportunidad de fuga durante el descanso, y también una cuestión de orgullo.
En el equipo de prisioneros hay actores como Michael Caine y Sylvester Stallone pero también están auténticas leyendas del fútbol real: Pelé, Bobby Moore, Osvaldo Ardiles… Está inspirada en un hecho real, el llamado "Partido de la Muerte" de 1942.

Más allá del partido, la película plantea un dilema muy potente que sus protagonistas tendrán que afrontar, y que enfrenta dos formas de entender lo que significa "ganar".
No te cuento más para no destriparte nada, pero es de esas historias donde lo que está en juego va mucho más allá del resultado final.
Y esa es justo la idea que me llevé yo: que hay victorias que no se miden en goles. Que plantar cara con dignidad ante quien te oprime, y hacerlo desde el amor propio y no desde el miedo, es más valioso que cualquier otra cosa.
El tip de salud

Pausa de hidratación para ti mismo
Para terminar con el mail y con la temática futbolera de hoy, aprovecho una de las cosas que más se ven en los partidos de este Mundial: las pausas de hidratación.
Estoy seguro de que sabes qué son esas pausas, pero por si acaso lo explico brevemente: con el calor del verano, los árbitros paran el juego unos minutos para que los jugadores puedan beber agua y reponer líquidos.
Y si los mejores atletas del mundo, en plena forma física, necesitan parar a hidratarse… ¿cómo no vas a necesitarlo tú?
Tu cuerpo es aproximadamente un 60% agua y basta con una deshidratación leve (de apenas un 1-2%) para que empieces a notar efectos: cansancio, dolor de cabeza, falta de concentración, peor rendimiento físico y mental, e incluso peor estado de ánimo.
El problema es que, en verano, la deshidratación llega sin avisar. Sudas más, pierdes más líquidos, y muchas veces cuando sientes sed, ya vas tarde. La sed es una señal de que tu cuerpo ya ha empezado a quedarse corto de agua.
Lo que puedes hacer, sin complicarte en exceso, es lo siguiente:
Ten siempre agua a mano. Lleva tu botella a tu escritorio, en el coche, en la mochila. Si la tienes a la vista, bebes.
No esperes a tener sed. Bebe a lo largo del día, en pequeñas cantidades, sin necesidad de llegar al punto de "me muero de sed".
Aumenta la ingesta si hace calor o si haces ejercicio. En verano y tras entrenar, tus necesidades suben.
Cuidado con el alcohol y el exceso de café, que son diuréticos y te deshidratan más.
Haz como los jugadores y tómate tus propias "pausas de hidratación" a lo largo del día. Cada cierto tiempo, para un momento y bebe un poco de agua. Es un gesto que no cuesta nada y que impacta muchísimo en cómo te sientes física y mentalmente.
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