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Hace unos días publiqué un hilo en X sobre "Protocols", el libro que acaba de sacar Andrew Huberman.

Resulta que el mismísimo Andrew Huberman le dio like… y todavía me tiene con una sonrisa tonta cuando lo recuerdo. Sí, el neurocientífico de Stanford al que llevo años escuchando y al que he citado en unos cuantos de estos mails me ha dado like a mí, un don nadie al que solo conocen en su casa.

No te voy a decir que me haya cambiado la vida ni nada parecido, pero sí te digo que, cuando llevas tiempo currándote algo, estos detalles pequeños te recuerdan que el trabajo que haces en silencio, puede llegar a sitios que no imaginabas.

Mi preciado like

En el correo de hoy hablaré de:

A problemas, soluciones: Sal de casa

La reflexión: Has cambiado, tío

Qué estoy leyendo: Protocols: An Operating Manual for the Human Body

El tip de salud: Evita catarros este otoño/invierno

A problemas, soluciones

Sal de casa

Es probable que tengas un proyecto personal entre manos. Algo tuyo, que te importa, y que solo avanza si le metes horas. Pero vives en una casa normal, con una vida normal y en casa pasan cosas todo el rato.

La lavadora se pone a centrifugar y parece un avión haciendo un picado, suena el timbre y tienes que ir a recibir al repartidor de Amazon, te levantas a por agua y ves el fregadero hasta arriba, así que te pones a fregar… y si además tienes hijos pequeños, ya ni te cuento. En mi caso, mi hija ya tiene más de un año y ha aprendido a andar, así que se ha convertido en un torbellino con patas que requiere atención constante.

Total, que te sientas con toda la intención del mundo y en dos horas avanzas lo que deberías haber avanzado en veinte minutos. Y lo peor no es la interrupción en sí, sino que cada vez que te cortan pierdes el hilo y tienes que arrancar desde cero.

Ante eso, la única solución es salir de casa un rato.

Lo que yo hago es esto: cada sábado y cada domingo salgo dos o tres horas a una cafetería o a una biblioteca, según el día. Y ahí avanzo en Academia Quintus más que en toda la semana.

Después, cuando mi hija ya se ha acostado, me pongo otra hora o dos en casa. Pero ese segundo bloque es para lo fácil: correos, tareas mecánicas, cosas que no piden mucho esfuerzo creativo. Lo importante ya lo hice por la mañana.

Además, salir de casa para trabajar tiene el mismo efecto en mí que cuando iba a la universidad y en lugar de estudiar en casa, iba a la biblioteca.

Entro en modo concentración total y soy super productivo.

Así que si tu situación en casa es parecida a la mía, ese par de horas que ibas a dedicar a tu proyecto, hazlo fuera de casa. Avanzarás mucho más de lo que imaginas.

La reflexión

Has cambiado, tío

Este verano estuve en Badajoz, mi ciudad natal, y quedé con varios amigos que no veía hace años.

Noté que me hablaban como cuando nos veíamos casi a diario.

Me preguntaban por cosas que dejé atrás hace años, daban por hecho aficiones que ya no tengo, y cuando dije que ya no me apetecía según qué plan, saltó la frase de rigor: "j*der tío, has cambiado, tú antes no eras así."

Pues no, ya no soy así y menos mal.

Lo curioso es que yo estaba haciendo exactamente lo mismo con ellos.

Porque nuestra cabeza funciona así: cuando conoces bien a alguien, creas una versión suya y la das por buena para siempre. Asignas unos cuantos atributos positivos y negativos a esa persona y ahí se queda en tu cabeza, inmóvil.

Es normal y sobre todo es muy cómodo porque así nuestro cerebro ahorra esfuerzo.

Pero es injusto, porque esa persona lleva años cambiando sin que tú actualices el “archivo” que tienes sobre ella.

Piénsalo: en los últimos diez años has cambiado de trabajo, quizá de ciudad, has tenido hijos o has decidido no tenerlos, has dejado atrás creencias que defendías a muerte, has pasado por cosas duras que te han reordenado por dentro, has adoptado puntos de vista que antes no contemplabas, etc.

Y sin embargo, en la cabeza de mucha gente que te quiere, sigues siendo el de antes.

Esto tiene dos consecuencias.

La primera es que, sin darte cuenta, acabas interpretando ese papel. Vuelves a tu ciudad, al pueblo, a la cena de antiguos compañeros, a la comida familiar… y automáticamente te conviertes en el que eras. El gracioso, el serio, el desastre, el responsable, el listo, el tonto, el perezoso, el trabajador... Porque es el guion que todos esperan y corregirlo da pereza (incluso para ti).

La segunda es que tú también congelas a los demás en su versión antigua. A tu hermano, a ese amigo, a tu padre... Y puede que lleven años intentando ser otra cosa mientras tú los sigues viendo como cuando te hiciste la imagen mental de ellos.

Por eso deberíamos hacer los siguiente:

  • Deja de interpretar el papel que se nos asignó, aunque alguno te suelte el "tú antes no eras así".

  • Y dale a los demás ese mismo tratamiento: pregunta más y asume menos.

A lo mejor descubres que llevas años hablando con una persona que ya no está, y perdiéndote a la que tienes delante.

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Qué estoy leyendo

Protocols: An Operating Manual for the Human Body

Ya he comentado en la intro del mail que hice un hilo sobre Protocols, así que te voy a contar de qué va y por dónde voy.

Es el primer libro de Andrew Huberman, que salió el pasado 15 de septiembre (de momento solo está en inglés y hasta el 28/10/2026 no sale en español) y yo acabo de terminar el primer capítulo, dedicado al sueño.

El título lo dice todo porque realmente es un manual de instrucciones para el cuerpo humano. Son más de 500 páginas organizadas en siete áreas: 1) sueño, 2) ejercicio, 3) control del estrés, 4) nutrición, 5) manejo de la luz, 6) concentración, motivación y aprendizaje, y 7) crecimiento personal. En cada una se explica primero la teoría y después se baja a lo concreto: el protocolo, los pasos a seguir.

Empezar por el sueño no es casualidad, y creo que es la mejor decisión del libro. Se plantea como el cimiento sobre el que se sostiene todo lo demás: si no duermes bien, lo que hagas en nutrición, entrenamiento o productividad va a rendir a la mitad o menos.

Lo que más me está gustando es el equilibrio, porque no se queda en la teoría (que sería inútil) ni se lanza al “hack” rápido sin explicar nada (que sería impropio de él). Primero entiendes el mecanismo y luego lo aplicas.

Una advertencia:

Es un libro denso... Hay partes de teoría que requieren leer despacio y volver atrás. No es el típico libro de mejora personal que te ventilas en dos tardes. Lo digo para que lo tengas en mente por si te planteas comprártelo.

Ya te contaré qué tal el resto cuando lo termine (haré un mail especial).

El tip de salud

Evita catarros este otoño/invierno

Pocas cosas hay peor que estar con un resfriado cuando tienes muchas cosas que hacer.

Y ahora con la llegada del otoño vuelven los primeros catarros de la temporada. Y como cada año, la gente se lanza a la vitamina C, al jengibre y a la jalea real, pensando que son píldoras mágicas que van a cuidar tu salud perfectamente.

Siento ser el aguafiestas, pero esto no funciona así.

Hay estudios sobre la vitamina C que concluyen que tomarla de forma habitual no reduce las probabilidades de que pilles un resfriado. Sí parece acortar un poco la duración una vez que ya lo tienes, pero prevenir, lo que se dice prevenir, no previene.

Lo que sí marca la diferencia:

Dormir: En un estudio expusieron a 164 personas al virus del resfriado en condiciones controladas, tras medirles el sueño con pulsera durante una semana. Los que dormían menos de seis horas tuvieron unas cuatro veces más probabilidad de caer enfermos que los que dormían más de siete. El sueño pesó más que cualquier otro factor, y es gratis.

Moverte: El ejercicio regular de intensidad moderada se asocia a menos infecciones respiratorias. No hace falta que te tires 3 horas diarias en el gimnasio ni que hagas maratones todos los findes, simplemente muévete a tu ritmo, pero de forma constante.

Vacunarte, si te toca: La campaña de la gripe arranca ahora y si estás en grupo de riesgo o convives con alguien que lo está, esto hace más que cualquier bote de jalea real.

Y te lo digo con conocimiento de causa.

Hace unos meses dormía entre 4 y 6 horas por la fase de sueño de mi hija, y acabé cayendo enfermo varias veces (y yo no suelo ponerme enfermo). Ahora que ella ha cumplido el año y duermo mis 7 u 8, la diferencia es abismal: en energía, en cabeza y en lo poco que me resfrío. Ningún suplemento me ha hecho nunca lo que me ha hecho dormir bien.

Como ves, el patrón es el de siempre: lo que funciona es aburrido, gratis y poco instagrameable. Lo que se vende es justo lo contrario: extremadamente llamativo, lleno de promesas faltas y caro.

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