Hoy patrocina Mindstream, que te da una guía con más de 200 propuestas para generar ingresos con IA. Está en inglés, pero cualquier IA (Claude, ChatGPT, etc.) te la puede traducir sin problemas.
200 Ways To Make Money With AI
Turns out, AI is good for more than writing emails and generating LinkedIn posts. This guide is packed with 200+ actionable ways to build income with AI.
Inside you'll discover:
200 curated AI income ideas for beginners and pros alike
Easy-to-start opportunities you can launch this week
Real world applications for today’s top AI tools
AI powered business models built for today’s economy
Creative ways to turn trends into revenue
AI is changing how people work and how people earn, far beyond the simple “write me an email” prompt. Discover the possibilities and download the free guide to start cashing in today.

En noviembre quería hablarte de dinero, porque pienso firmemente que las finanzas personales son una parte indispensable de la mejora personal.
Durante todo el mes iré profundizando, pero hoy toca empezar con tres pinceladas para asentar el tono de noviembre e ir introduciendo conceptos.
En el correo de hoy hablaré de:
A problemas, soluciones: Cómo dormir tranquilo
La recomendación: La psicología del dinero
El tip de salud: No seas tacaño
A problemas, soluciones

Cómo dormir tranquilo
Como ya sabrás, soy economista de profesión. Concretamente trabajo como asesor de riesgos financieros. Si algo he aprendido en todos estos años es que la mayoría de la gente tiene una idea equivocada de para qué sirve ahorrar.
Pensamos en el ahorro como algo para “el futuro”: la jubilación, comprar una casa, ese viaje algún día, pagar el coche, montar un negocio... Algo lejano y abstracto.
Y como es lejano y abstracto, cuesta muchísimo priorizarlo frente a lo que tenemos delante hoy. Pero el ahorro no va solo de eso.
El dinero ahorrado compra algo mucho más valioso que cosas: compra tranquilidad.
Tranquilidad para que, cuando se rompa la lavadora o el coche tenga que pasar por el taller, sea una molestia, pero nunca llegue a ser un drama. Tranquilidad para que, si tu trabajo se vuelve insoportable, puedas plantearte cambiar sin que el miedo decida por ti. Tranquilidad para dormir tranquilo, sabiendo que un mes malo no te hunde.
Quien vive al día no es libre, aunque gane bien (y sé de mucha gente que gana bien pero está hasta el cuello debido a que se gestionan fatal). A quien vive de nómina en nómina, cualquier imprevisto le tiene contra las cuerdas y eso se nota en todo: en el estrés, en las discusiones de casa, en las decisiones que toma por necesidad en lugar de por convicción, etc.
¿Cómo se empieza a construir esa tranquilidad?
1. Un primer objetivo pequeño y concreto: ahorrar el equivalente a un mes de gastos. No hace falta llegar a seis ni a doce, con uno es suficiente al principio. Ese objetivo es alcanzable, y cuando lo consigues, la sensación de tranquilidad es enorme. Después ya irás a por el segundo y sucesivos (porque sí, lo recomendable es tener un colchón de ahorro equivalente a entre seis y doce meses de gastos… pero se debe empezar por uno).
2. Automatízalo. Programa una transferencia a otra cuenta el mismo día que cobras. Aunque sean 50 o 100 euros. Lo que no ves no lo gastas, es así de sencillo. De esa forma el ahorro deja de depender de tu fuerza de voluntad a fin de mes, que es justo cuando menos tienes.
Tienes que meterte en la cabeza que ahorrar no es privarte de vivir, es asegurarte de que la vida no te pille sin margen para elegir o actuar.
La recomendación
La psicología del dinero
Si solo vas a leer un libro sobre finanzas en tu vida, que sea La psicología del dinero, de Morgan Housel.
No es un libro de finanzas al uso, ya que no encontrarás fórmulas, gráficos complicados ni consejos sobre en qué invertir. El libro parte de una idea muy simple: gestionar bien el dinero tiene poco que ver con lo listo que seas y mucho con cómo te comportas.
El libro se compone de capítulos cortos e independientes, cada uno con una historia y una lección. Se lee rapidísimo y se puede abrir por cualquier parte.
Habla de por qué gente con sueldos modestos acaba con un buen colchón y gente que gana muchísimo acaba arruinada. De por qué la riqueza de verdad es en gran parte invisible: es el coche que no te compraste o el dinero que no gastaste. Y de la importancia del tiempo y la paciencia, con ejemplos como el de Warren Buffett, que amasó la inmensa mayoría de su fortuna pasados los 65 años.

Además encaja perfectamente con lo que predico en Academia Quintus, ya que no va de convertirse en un experto. Va de tener sensatez, constancia y no hacer tonterías. Que es justo lo que funciona en cualquier ámbito de la vida.
Una idea que me cambió la forma de pensar es que el objetivo no es ser el más rico, es tener suficiente. Y saber cuándo tienes suficiente es, probablemente, la habilidad financiera más infravalorada que existe. Quien nunca tiene bastante siempre sentirá que va por detrás, gane lo que gane.
El tip de salud

No seas tacaño
Si hay algo en la vida con lo que no debes ser tacaño, es con la salud.
Y en este caso hablo de algo muy concreto: el colchón.
Pasas aproximadamente un tercio de tu vida en la cama. Un tercio, que se dice pronto.
Y de lo bien o mal que duermas depende tu energía, tu humor, tu capacidad de concentración, tu recuperación después de entrenar, tus defensas, tu salud cerebral, la regulación de tus emociones e incluso tu longevidad.
Aun así, mucha gente se gasta sin pestañear un dineral en el móvil y luego duerme en un colchón de hace quince años que tiene más bultos que el campo de fútbol de un equipo de tercera regional.
Hagamos cuentas: un buen colchón puede costar, pongamos, 700-1.000 euros (lo siento, pero por mucho que me guste Ikea, aquí no tiene cabida). Parece mucho, pero si te dura unos diez años, sale a unos 100 por año. Vamos, que te gastas más en Netflix, Spotify o en un finde saliendo a cenar.
Y eso que comprar un buen colchón en realidad no es un gasto: es una de las mejores inversiones que puedes hacer en tu salud.
Señales de que toca cambiarlo:
Tiene más de 8-10 años.
Te levantas con dolor de espalda o cuello que te dura hasta bien entrada la mañana.
Notas hundimientos o bultos.
Duermes mejor en hoteles o en casas ajenas que en la tuya.
Para elegir un buen colchón:
No hace falta irse al más caro.
La firmeza ideal depende de tu peso y de cómo duermes, así que no te fíes de que “duro es mejor”.
No te olvides de la almohada, que es igual de importante.
Además esta idea se aplica más allá del colchón: el calzado que llevas a diario, la silla en la que trabajas ocho horas, las revisiones del dentista... Ahorrar en salud casi siempre sale caro a la larga.
Hoy cierra el mail Proton Mail, un correo gratuito que cifra tus mensajes. Si alguna vez te has preguntado qué hace Gmail con tus datos, Proton es una buena alternativa.
Free email without sacrificing your privacy
Gmail tracks you. Proton doesn’t. Get private email that puts your data — and your privacy — first.



