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Ayer no pude mandaros el correo del miércoles porque estuve terminando lo de incluir testimonios en la página web de suscripción de Academia Quintus (muchas gracias de nuevo a todos los que me los me habéis mandado).

Además, he cambiado un poco la estética de los mails para que encaje con la estética de la web. En concreto, el logo de Academia Quintus lo he modificado, al igual que la tipografía y el color de los títulos de las secciones.

En el correo de hoy hablaré de:

🔍A problemas, soluciones: Paseos nocturnos.

🤔La reflexión: El vaso se puede rellenar.

🎯La recomendación: Incertidumbre al máximo.

💪El tip de salud: La luz azul es tu enemiga.

🔍 A problemas, soluciones

Paseos nocturnos

Hace dos semanas te conté que había empezado un reto de 8.000 pasos diarios y hoy quiero contarte cómo lo estoy consiguiendo, porque la solución es más sencilla de lo que parece.

El problema es que si tienes un trabajo de oficina, hijos pequeños o una vida con muchas obligaciones, llegar a 8.000 pasos al día puede parecer imposible. Entre el ordenador, el coche, el sofá y la cama, la mayoría de los días apenas pasamos de los 3.000 o 4.000 pasos.

Y la trampa mental es la siguiente: "Como no voy a llegar a 8.000, mejor no me esfuerzo y ya empezaré cuando tenga más tiempo."

Pero ese momento no llega nunca.

La solución que estoy aplicando es salir a caminar después de cenar 20 o 30 minutos. Eso es todo.

Esos 20-30 minutos son, en mi caso, unos 2.000-3.000 pasos extra. Y como durante el día ya hago entre 5.000 y 6.000 pasos con mi rutina normal (paseos con la peque, ir a comprar, moverme por casa, ir al gimnasio, etc.), eso me deja cerca de la franja de los 8.000.

Lo curioso es que, además de cumplir el reto, este paseo nocturno me ha aportado dos beneficios extra:

El primero, digerir mejor la cena: Caminar después de comer, activa el sistema digestivo y reduce esa sensación de pesadez que muchas veces aparece justo antes de dormir.

El segundo, desconectar del día: Es media hora sin pantallas, sin notificaciones, sin tareas pendientes… solo caminar y dejar que la cabeza vaya bajando revoluciones. Funciona como una especie de ritual para cerrar el día.

A veces buscamos soluciones complicadas para problemas que tienen respuestas muy simples. No necesitas un gimnasio, ni una rutina nueva, ni más fuerza de voluntad.

Necesitas 20 minutos de paseo después de cenar. Y mantenerlo en el tiempo, nada más.

Además ahora que vuelve el buen tiempo, es muy agradable salir a esa hora y deleitarte con el olor de las plantas que están floreciendo (por donde vivo, hay bastante gente que tiene jazmín en su terrazas).

Es uno de esos cambios pequeños que parecen poca cosa pero que, sostenidos durante semanas y meses, se notan muchísimo. En los pasos, en la digestión, en el sueño y en la cabeza.

🤔 La reflexión

El vaso se puede rellenar

Hay una frase que todos hemos escuchado cientos de veces:

"¿Tú ves el vaso medio lleno o medio vacío?"

La idea, supuestamente, es saber si eres optimista o pesimista. Si miras la vida con esperanza o con resignación, si tiendes a ver lo bueno o lo malo.

Y siempre me ha parecido una reflexión interesante. Aunque en realidad, la pregunta está mal plantea desde el principio.

Porque pone toda la atención en algo equivocado: en el contenido actual del vaso.

En lo que ya hay, en el resultado de ahora, en el dato congelado de este momento concreto.

Pero la realidad es otra: el vaso es rellenable.

Y verlo de esta forma lo cambia todo.

No importa tanto si ahora mismo está medio lleno o medio vacío. Lo que importa es qué vas a hacer tú, a partir de ahora, para llenarlo más.

O para vaciarlo, si lo que contiene no te gusta.

El optimista mira el vaso y se conforma con que esté medio lleno: le parece suficiente.

El pesimista mira el vaso y se queja de que está medio vacío: le parece poco.

Pero el que realmente avanza no se queda mirando el vaso: acerca una botella y lo rellena.

Y eso es la diferencia entre vivir reaccionando a lo que tienes y vivir construyendo lo que quieres tener.

Tu situación económica, tu salud, tus relaciones, tu carrera, tu nivel de conocimiento, tu forma física, tu mentalidad: todo es rellenable.

Nada está dado, nada está cerrado, nada es definitivo solo porque hoy esté así.

Lo importante no es el nivel actual, es la dirección hacia la que te mueves.

El que vive preguntándose si el vaso está medio lleno o medio vacío, vive como un espectador de su propia vida.

El que entiende que el vaso es rellenable, vive como protagonista.

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🎯 La recomendación

Incertidumbre al máximo

Hay libros que entretienen, hay libros que enseñan y hay libros que después de leerlos, te obligan a replantearte cómo de "grande" es tu problema de hoy.

Cómo sobreviví 15 meses entre rejas, de Santiago Sánchez Cogedor, es de los terceros.

Santiago Sánchez Cogedor es un español que en 2022 decidió viajar a pie hasta Catar para ver el Mundial. En su trayecto pasó por Irán, donde tras fotografiar la tumba de Mahsa Amini, fue detenido y acusado de espionaje. Pasó 15 meses encarcelado en una de las prisiones más duras del mundo, de los cuales, 85 días estuvo en aislamiento. El libro lo cuenta él mismo, en primera persona y sin adornos.

Merece la pena porque es un libro sobre lo que hace un ser humano cuando todo le ha sido arrebatado.

Estando encerrado, Santiago organizó torneos de fútbol y ajedrez con los presos. Dio clases de español, aprendió persa. Hizo todo lo posible para convertir un infierno en una rutina sostenible.

Todo desde una elección propia: no podía controlar la situación, pero sí podía controlar cómo respondía a ella.

Estoicismo puro.

Eso sí, si te animas a leerlo, asegúrate de tener cerca un paquete de pañuelos porque hay pasajes duros y emocionales.

💪 El tip de salud

La luz azul es tu enemiga

Hoy te traigo uno de los consejos más sencillos de aplicar y que más impacto tiene en cómo duermes: limitar la luz azul por la noche.

Las pantallas (móvil, ordenador, tele, tablet) emiten una cantidad elevada de luz azul. Y la luz azul tiene un efecto muy concreto en tu cuerpo: le indica al cerebro que todavía es de día.

Esto interfiere directamente con tus ritmos circadianos, que son los relojes internos que regulan tu sueño y vigilia. Cuando expones tu cerebro a luz azul a las 23:00, tu cuerpo retrasa la producción de melatonina, la hormona que te induce el sueño.

El resultado es que te metes en la cama, pero tu cerebro sigue en modo "todavía es de día". Te cuesta dormirte, cuando por fin lo consigues duermes peor y al día siguiente te levantas hecho polvo.

Si llevas tiempo durmiendo mal sin saber por qué, este es uno de los primeros sitios donde mirar.

La solución ideal sería dejar las pantallas un par de horas antes de irte a la cama. Si te acuestas a las 23:00, a partir de las 21:00, fuera pantallas. Lee, habla con tu pareja, escribe un rato, medita… Lo que sea, menos pantallas.

Esta es la solución óptima y la que te recomiendo si puedes aplicarla.

Pero soy consciente de que ni tú ni yo lo vamos a cumplir todos los días, así que esta es la solución alternativa:

Si por lo que sea no puedes (o no quieres) dejar las pantallas dos horas antes de dormir, el segundo mejor consejo es activar el "modo noche" en todos tus dispositivos.

El modo noche reduce la emisión de luz azul y aplica un tono más cálido (tirando a amarillo/naranjo). Visualmente al principio choca un poco, pero el cerebro lo agradece muchísimo. Yo lo tengo programado en el móvil para que se active automáticamente a las 21:00.

La mayoría de móviles, ordenadores y televisores tienen esta función ya integrada. Solo hay que entrar en ajustes, buscar "modo noche" o "luz nocturna" y programarlo.

Y bueno si quieres ir un paso más allá, puedes hacer como Marcos Llorente (el jugador del Atlético de Madrid) y comprarte unas gafas de estas amarillas para bloquear la luz azul y poner la iluminación de tu casa en rojo (con bombillas inteligentes, por ejemplo).

Pero vamos que no es necesario, con lo del “modo noche” que te comento ya notarás un cambio enorme.

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