
El miércoles no mandé mail porque me equivoqué al programar la fecha de envío: en lugar de ponerlo para el miércoles 22 de julio, lo puse para el 29…
Pero bueno, no hay mal que por bien no venga, porque llevo unos días reflexionando sobre mi vida, sobre cómo he llegado a donde estoy, sobre lo que he conseguido y lo que no, sobre mis errores, sobre lo que está por llegar… y he pensado en que este mail recoja esos pensamientos.
Hablaré de 20 verdades o reflexiones que me hubieran gustado saber hace 20 años, cuando tenía 18. De hecho, tengo más de 20 reflexiones y seguramente el próximo domingo 26 (no enviaré mail el sábado porque no me gusta publicar 2 días seguidos), mandaré otro mail con el resto de reflexiones.
Empezamos:
1. El multitasking es literalmente imposible.
No puedes hacer dos cosas a la vez, aunque creas que sí puedes. Lo que haces en realidad es alternar entre esas dos cosas y como consecuencia, haces ambas cosas mal, lo que provoca que te estreses de más. Puedes hacer varias cosas, pero de una en una.
2. La edad media de los fundadores de empresas tecnológicas es 45 años.
No son los 20 o 22 años que tendemos a pensar. Una persona de 50 años tiene más probabilidades de fundar una empresa de éxito que una de 30. Los datos los he sacado de un video en el que hablaban de la sensación de fracaso que tiene la gente cuando cumple cierta edad, que ya se ven como un caso perdido (y para nada es así). En dicho video citaban, entre otros, al MIT como fuente de los datos.
3. La mayoría de los trucos de productividad son un engaño.
Muchos de esos trucos y hacks con los que la gente se obsesiona no son más que una forma de evitar hacer el trabajo duro que importa de verdad. No hay sistema, aplicación ni rutina que te libere de tener que priorizar entre tus objetivos y ejecutarlos uno a uno si quieres llegar a lograrlos.
4. Ten una libreta al lado.
Estamos tan acostumbrados a las interrupciones y a las notificaciones que ya pensamos que es lo normal. Tanto es así que, aunque nadie te interrumpa, tú mismo te “auto interrumpirás” mirando el móvil. En cambio, si no haces caso al móvil cuando estás concentrado, y tienes una libreta al lado, cada vez que tengas algún pensamiento sobre lo que “deberías estar comprobando”, lo apuntas en la libreta para hacerlo cuando termines la sesión de trabajo y sigues adelante.
5. Date consejos como se los darías a un amigo.
Hay estudios que demuestran que damos consejos mucho mejores a los demás que a nosotros mismos, incluso ante el mismo problema. Así que, cuando te bloquees, imagina que un amigo viene a contarte exactamente la situación en la que estás tú. ¿Qué le dirías? Seguro que es el consejo que tú necesitas.
6. Tu declive físico está en tu cabeza.
Conozco a mucha gente de treinta y pico años que están completamente dejados físicamente, porque creen algo así como que su cuerpo “está caducando” y esa caducidad no puede revertirse. Y da pena verlos… no solo por la estética (que también), sino por su salud (física y mental). Tengo más de un compañero de trabajo que cuando tiene que subir por la escalera al piso de arriba, le falta el aliento.
Hay infinidad de ejemplo de gente de todas las edades en buen estado de forma. No te sabotees pensando que tú no puedes estar en forma, porque sí puedes.
7. No hace falta que seas el mejor en nada.
Actualmente estoy releyendo El Almanaque de Naval Ravikant (que te recomiendo totalmente) y una de las cosas que dice Naval, es que es mejor conocer la base de muchas cosas, que ser un super experto en una sola cosa. Porque los que conocen la base, pueden adaptarse y profundizar si es necesario, mientras que los super expertos, solo son expertos en el tema que dominan.
Yo coincido con ese pensamiento porque lo veo a diario en mi trabajo.
8. Los perros viejos sí aprenden trucos nuevos.
Se suele decir que los perros viejos ya no aprenden cosas nuevas, pero no es cierto. Y con las personas pasa igual.
Puedes aprender a tocar la guitarra con 60 años sin problema, o aprender a pintar con 50, o irte de viaje por el mundo con 65. No te auto limites.
9. No te adelantes al problema.
Los sentimientos están íntimamente ligados a los pensamientos. No sufras sin necesidad por cosas que no sabes si van a pasar o no.
“He vivido algunas cosas terribles en mi vida, muchas de las cuales nunca ocurrieron en realidad" -Mark Twain.
10. La atención es como un cubo y debes descansar antes de que se derrame.
Muchísima gente piensa que es capaz de poder concentrarse 8 o 10 horas seguidas… y sencillamente es imposible.
Debes hacer pequeñas pausas cada hora o cada hora y media, porque sino te acabas quemando y abandonas.
11. Las tareas sin terminar te van a rondar la cabeza.
El efecto Zeigarnik dice que cuando dejas una tarea a medias, se crea una especie de huella en tu cerebro. Y eso hace que te cueste más enfocar la atención hacia otra cosa.
Por eso es tan agotador ir saltando entre decenas de tareas todo el día. Lo mejor para evitarlo es agrupar las tareas en bloques, según el tipo de tarea.
Por ejemplo: yo agrupo todas las tareas relacionadas con Academia Quintus los sábados (cosas en la web, pensar en ideas, etc.) y las hago todas ese día.
The Matcha That Ruined All Other Matcha
Many of us crave energy that feels clean and steady. Not the jittery spike-and-crash kind.
That’s why I keep coming back to Sun Goddess Matcha by Pique. It’s easily the best matcha I’ve tasted.
In a market full of dull, bitter powders, this ceremonial-grade matcha stands apart for both flavor and purity. Crafted by Japanese tea masters and shaded 35% longer, it’s naturally rich in antioxidants and L-theanine to support calm focus and balanced energy.
The result is vibrant, smooth matcha that carries you through brighter mornings and fuller days. No spikes. No crashes. Just sustained energy that works with your body.
If you’re ready for a better morning ritual, try Sun Goddess Matcha here. 🌿🍵
12. Nadie te está prestando tanta atención como crees.
Hablo del famoso efecto foco, que dice que cuando haces algo que te da vergüenza (caerte por la calle, derramarte el café encima, cagarla en tu trabajo, ponerte una camisa que tiene una mancha, etc.) piensas que todo el mundo se ha dado cuenta o van a pensar mal de ti.
La verdad es que no es así. La mayoría de la gente está pendiente de sus cosas y apenas se fija en los demás. ¿Te acuerdas en todo el tiempo que dedicaste a decidir lo que te ibas a poner para esa cena/reunión/fiesta tan importante, porque creías que sino la gente pensaría mal de ti?
Y seguro que tú no recuerdas lo que llevaban puestos los demás para ese evento ¿verdad?
Pues igual pasa contigo, nadie recuerda qué llevabas puesto aquel día.
13. Compararte con los demás te hace infeliz, e internet la multiplica por mil.
La comparación con los demás resulta enormemente destructiva y más cuando en las redes sociales solo ves los casos de éxito, la cara bonita de la moneda.
Tú solamente debes compararte contigo mismo, con tu yo de ayer. Si eres un poco mejor, ya vas bien, no te agobies.
14. Reflexiona sobre lo que te hace feliz y lo que te quita felicidad.
Cada semana deberías dedicar un rato a pensar sobre los momentos felices que has tenido, para darte cuenta de qué ha provocado esa felicidad y poder volver a repetirlo o incluso incorporarlo a tu vida (por ejemplo, has hablado sobre un tema que te gusta, o has ido a jugar al pádel con tus amigos).
Haz lo mismo con los malos momentos, para evitarlos.
15. Sé generoso, pero pon límites.
La gente que hace muchos favores, acaba siendo tratada casi como sirvientes por los que se aprovechan de ellos. A mí me gusta ser generoso y ayudar, pero depende de la situación y de la persona a la que voy a ayudar.
Si mi mujer me pide algo, antes de que termine de decirlo ya lo tiene (y si puedo, multiplicado por 1.000 además). Si mi compañero el que nunca hace nada me pide que le saque las castañas del fuego en el último momento, le digo que no.
Se entiende la diferencia ¿no?
16. Aprende de tus críticos.
Cuando alguien te critique de buena fe, tu primer impulso no debe ser ofenderte y replicar, sino entender qué hay detrás de esa crítica.
Hay que ser humilde para escuchar a gente que no está de acuerdo contigo, y más aún, para aprender de ellos cuando no se tiene razón.
Eso sí, solo con los que te critiquen de buena fe o de forma constructiva. Al que te critique para hacer daño o por envidia, ni caso.
17. Hay dos formas de afrontar los fallos.
La primera es dejar que el fallo te hunda y ya no sigas adelante en aquello donde fallaste (sea en relaciones sociales o sentimentales, en el trabajo, en el gimnasio, en aprender a tocar el piano… lo que sea). Anda que no hay gente que no vuelve a intentarlo por miedo a fallar de nuevo…
La segunda es aprender del fallo y seguir adelante incorporando dicho aprendizaje a tu vida. Sin drama ninguno, porque todos cometemos fallos, y no pasa absolutamente nada.
18. Ten hobbies/pasatiempos.
Seguro que los días en los que estás aburrido te sientes más triste o malhumorado. Y tiene sentido porque hay estudios que relacionan al aburrimiento con ciertos estados de depresión y ansiedad.
Búscate algún pasatiempo que te guste y practícalo en tu tiempo libre.
19. Anota tus pequeñas victorias.
El simple hecho de apuntar las cosas que has terminado, aunque sean minúsculas, te da impulso para completar otras cosas más grandes.
A mí me gusta anotar los libros que leo y darles puntuación. También apunto los pasos que doy en mis proyectos cuando por fin llego a un hito que me he marcado. Y en el móvil, tengo una app para apuntar las sesiones de gimnasio.
Es muy importante finalizar las cosas que empiezas, más de lo que imaginas.
Y si llevas un registro que puedas consultar cuando te sientas regular, mejor todavía.
20. No tengas miedo a lo nuevo.
A mucha gente le da una mezcla entre rechazo y miedo las nuevas tecnologías, y con la IA, se agrava todavía más.
Tengo compañeros (desde gente de veintipico hasta gente de más de sesenta años) que están cagados porque dicen que no entienden la IA o que no saben cómo usarla. Y claro, cuando la implanten del todo, a ver qué hacen ellos.
El caso es que ese miedo viene del desconocimiento, porque solamente han tenido una o dos conversaciones con ChatGPT de las típicas que parecen búsquedas de Google.
Si tú eres una de esas personas, no te agobies. Estás a tiempo de aprender si realmente quieres. Es más, es tan fácil que le puedes preguntar a la propia IA qué puede hacer por ti o incluso que te redacte un prompt para lo que tú quieras.
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