El último Micro Miércoles lo mandé a las 9 de la mañana (hora española) para probar si el número de suscriptores que leía mi correo era mayor, y efectivamente lo ha sido.

Así que de momento seguiré mandando los Micro Miércoles (y quizá también los mails de los sábados) a las 9 de la mañana.

Ah bueno y una cosa antes de empezar, mañana contactaré con todos los que mostraron interés en el programa de ayuda que iba a sacar, donde cada semana me puedes mandar un correo con tus dudas, problemas, bloqueos, decisiones por tomar… lo que sea. Si no te habías enterado y te interesa, respóndeme a este mail y contactaré contigo.

En el correo de hoy hablaré de:

🔍A problemas, soluciones: La perfección es tu enemiga.

🤔La reflexión: ¿Contarlo o callártelo?

🎯La recomendación: Las entrañas del poder.

💡El descubrimiento: Sueldo de 18€/mes.

🔍A problemas, soluciones

La perfección es tu enemiga

Hasta hace 4 o 5 años era uno de estos perfeccionistas pesados que si no hacen ellos mismos las cosas, no están conformes.

En mi trabajo no llegaba a tiempo a entregar lo que tenía que entregar, y lo pasaba mal.

La solución llegó cuando decidí repartir el trabajo con otros compañeros. Sabía que no iba a quedar como a mí me gustaría, pero también sabía que iba a quedar suficientemente bien, y sobre todo, que iba a llegar a tiempo.

Y te digo una cosa: suficientemente bien a tiempo, siempre gana a perfecto pero tarde.

En casa me pasaba exactamente lo mismo: me cargaba de casi todas las tareas y al final no podía hacer todo lo que estaba pendiente. Cuando empecé a compartir más tareas con mi mujer, la casa mejoró.

Y esto no es solo una algo relativo al trabajo o al hogar. Es algo que se puede aplicar a todos los aspectos de la vida:

En el gimnasio, el que espera a tener el programa perfecto antes de empezar y se pasa 2 o 3 meses a tener leyendo artículos y viendo videos, ya está en desventaja con aquel que empieza desde el día 1 con una rutina básica.

En los negocios, el emprendedor que no lanza hasta que el producto esté impecable suele llegar tarde al mercado. El que lanza una versión imperfecta aprende más que cualquier perfeccionista desde el escritorio.

Y así con todo…

🤔La reflexión

¿Contarlo o callártelo?

Hay una duda bastante común cuando empiezas algo nuevo: ¿es mejor contarlo… o callártelo?

Por un lado, decir en qué proyectos personales estás trabajando (emprender, ir al gimnasio, aprender a tocar el piano, etc.) puede parecer buena idea y además te apetece.

Pero tiene un lado negativo.

A veces, hablar demasiado pronto hace que la fuerza se te vaya por la boca. Sientes que ya has avanzado… cuando en realidad no has hecho nada.

Y además, no todo el mundo quiere verte avanzar. Cuanta más información das, más fácil es que alguien la use en tu contra, o simplemente te critique sin aportar nada útil.

Por eso hay cosas que es mejor construir en silencio.

Ahora bien, tampoco hay que irse al extremo, porque hay otro efecto interesante:

Cuando le cuentas algo a alguien de confianza, te sientes más “obligado” a hacerlo. Y eso juega a tu favor.

Un buen amigo, tu pareja o alguien cercano puede actuar como una especie de accountability partner, alguien a quien rendir cuentas.

No hay que hacerlo para meterte presión, sino para recordarte (aunque sea indirectamente) que dijiste que ibas a hacer algo. Y eso aumenta mucho las probabilidades de que lo hagas.

Así que, como casi todo, no es blanco o negro. No se trata de contarlo todo… ni de callarlo todo.

Se trata de elegir bien qué dices, a quién se lo dices y cuándo lo dices. Yo, por ejemplo, este mes tengo tres objetivos claros y te los voy a contar:

  1. Mejorar la web de Academia Quintus (porque lo que hay ahora mismo es bastante mediocre).

  2. Poner de una vez mi foto real en redes sociales.

  3. Cambiar mi perfil en X (biografía, foto y banner).

No lo cuento por postureo, lo cuento porque ahora que lo has leído… yo también me siento un poco más obligado a hacerlo.

Así pongo mi credibilidad en juego, de forma que si quiero mantenerla ante tus ojos, debo hacer estas 3 cosas.

🎯La recomendación

Las entrañas del poder

El domingo pasado vi por primera vez una película que se me había pasado por alto en su día, y me parece raro porque son de las que me gustan a mí.

Hablo de Los idus de marzo, que tiene un plantel de actores brutal: Ryan Gosling, George Clooney, Philip Seymour Hoffman, Paul Giamatti…

Cuenta la historia de un joven asesor político que trabaja en una campaña electoral en EE.UU. Lo que empieza como una carrera ilusionante y llena de principios, poco a poco se convierte en un juego de poder donde las decisiones ya no son tan limpias como parecen.

Y ahí está lo interesante, porque esta película no va solo de política: va de ambición, de lealtad y de los precios que tienes que pagar por hacer (o dejar de hacer) ciertas cosas.

Porque una cosa es tener principios… y otra muy distinta es mantenerlos cuando hay algo importante en juego.

Esta película te hace pensar sobre el poder, sobre las decisiones difíciles y sobre cómo, poco a poco, uno puede cruzar líneas que antes pensaba que nunca cruzaría.

Muy recomendable si te gustan las historias inteligentes, con tensión y con ese punto incómodo que te obliga a reflexionar.

Porque al final, todos creemos que sabemos lo que haríamos… hasta que nos toca decidir de verdad.

💡El descubrimiento

Sueldo de 18€/mes

Llevaba desde hace más de un año con ChatGPT y no tenía ninguna queja: funcionaba bien, me ayudaba, hacía su trabajo…

Pero empecé a ver que varias personas en las que confío, que no suelen dejarse llevar por el hype, hablaban maravillas de Claude.

Así que lo probé… y me quedé con él.

Lo primero que noté fue la generación de ideas. Le dices en que estás trabajando y le das 4 pinceladas de contexto, y te da respuestas con puntos de vista que tú no habías pensado.

Lo segundo me sorprendió todavía más, porque yo de código no sé absolutamente nada. Resulta que Claude te permite crear herramientas, automatizaciones y aplicaciones simplemente describiendo lo que quieres en lenguaje normal, sin escribir una sola línea de código.

De hecho la remodelación de la web la estoy haciendo con él, simplemente diciéndole lo que quiero.

Y luego está Cowork, que es una función que va un paso más allá que el chat. En lugar de explicarte cómo hacer algo, directamente te lo hace: organiza tus archivos, genera documentos, etc.

Si le dejas abiertas las pestañas en el navegador y le dices, por ejemplo “analiza la web que te he dejado abierta y dime cuáles son sus puntos fuertes y sus puntos débiles“, te lo hace.

Es una pasada, porque prácticamente tienes un trabajador que sabe absolutamente de todo, y que tiene como “sueldo“ los 18€ que cuesta al mes.

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