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Estoy muy contento con el mail de hoy, me parece que me ha quedado bastante bien. Creo que poco a poco estoy terminando de perfilar mi estilo y mi voz, y además los temas elegidos me parecen interesantes.

Y como ya te habrás fijado, desde hace unas semanas estoy usando a Quintus en todas las imágenes, lo que aporta continuidad e identidad.

Sé que me queda mucho por aprender y por evolucionar, pero creo que estoy por el buen camino ¿Tú qué opinas? ¿Crees que debería hacer algún cambio o mejora?

En el correo de hoy hablaré de:

A problemas… ¿soluciones?: ¿Todo tiene solución?

🤔La reflexión: No somos conscientes de esto.

🎯La recomendación: Recomiendo-gate.

⚖️El Gran Dilema: Tan complejo que tiene 3 opciones.

A problemas… ¿soluciones?

¿Todo tiene solución?

Estamos acostumbrados a pensar que todo problema tiene solución.

Que si algo no va bien, hay que arreglarlo, optimizarlo o encontrar un “hack”.

Pero hay una realidad implacable: no todos los problemas se pueden solucionar.

Algunos simplemente… hay que pasarlos.

En mi caso ahora mismo lo estoy viviendo en primera persona. Mi hija tiene 7 meses y medio y está entrando en la famosa crisis de sueño de los 8 meses (se despierta cada poco más de una hora.)

Y eso significa que mi mujer y yo dormimos poco y mal.

¿Se puede solucionar? No.

No depende de mí, no hay un sistema, ni una rutina mágica, ni un truco.

Simplemente toca tener paciencia… y esperar a que pase.

Y esto se aplica a muchísimas más cosas de las que parece. Por ejemplo:

  • El tráfico: Puedes enfadarte todo lo que quieras, pero no vas a hacer que los coches desaparezcan.

  • El clima: Puedes quejarte de la lluvia durante semanas… pero va a seguir lloviendo.

  • Las decisiones del pasado: Puedes darles mil vueltas, pero no puedes cambiarlas.

  • El comportamiento de otras personas: Puedes intentar influir, pero no controlar.

En todos estos casos, intentar “resolver el problema” solo añade frustración. Porque estás luchando contra algo que no depende de ti.

Aquí el cambio no está en actuar, está en el enfoque.

Pasar de “¿cómo lo soluciono?” a “¿cómo lo llevo mejor?”

Esto no es rendirse, ni mucho menos.

Es entender dónde sí tienes control… y dónde no.

Y a veces, la mejor “solución” es aceptar que no la hay… y seguir adelante a pesar de ello.

🤔La reflexión

No somos conscientes de esto

El otro día me tomé un café que me dejó asombrado… y no me refiero a su sabor.

En muchos bares (el menos en España) es muy común que los sobres de azúcar para el café, tengan escritas frases célebres.

Pues a mí me tocó un sobre con una frase que no conocía y me impactó de verdad. Es de Henry David Thoreau y dice así:

“El precio de cualquier cosa es la cantidad de vida que cambias por ella.”

La idea que hay detrás de esa frase es algo que todos intuimos más o menos. Lo que me llamó la atención fue la forma tan clara y concisa en la que estaba articulada… y desde entonces no me la quito de la cabeza.

Estamos acostumbrados a medir el precio todo en dinero: cuánto cuesta algo, si es caro o barato.

Pero el dinero no es el precio real.

El precio real es el tiempo.

El precio es la energía, la atención, el tiempo que le dedicas a una cosa determinada. Es decir: tu vida.

Cuando compras algo, en realidad no lo estás pagando con dinero.

Lo estás pagando con horas de trabajo, con esfuerzo, con esta tarde en la que te quedaste en la oficina en vez ir a visitar a tus padres… en definitiva, pagas con días que ya no vuelven.

Y eso cambia la forma de ver las cosas, porque empiezas a hacerte otras preguntas:

  • ¿De verdad esto vale X horas de mi vida?

  • ¿Merece la pena este esfuerzo por esto que voy a obtener?

  • ¿Estoy intercambiando bien mi tiempo?

Para que lo pongas en perspectiva:

  • El salario medio mensual (líquido) en España en 2025 rondaba los 1.800€.

  • El precio del iPhone 17 en Amazon es de 910€.

Es decir, ese móvil aproximadamente cuesta 15 días de tu vida (1.800/2=900). Para fliparlo… ¿De verdad un móvil vale 15 días de tu vida?

Y esto no va solo de consumo, también se aplica a decisiones más grandes:

  • El trabajo que eliges.

  • Las personas con las que pasas tiempo.

  • Los proyectos en los que te metes (y en los que no te metes).

Todo tiene un precio y siempre lo pagas con lo único que no puedes recuperar: tu tiempo, tu vida.

La clave no está en gastar menos, sino elegir mejor en qué estás dispuesto a gastar tu vida.

🎯La recomendación

Recomiendo-gate

¿Alguna vez te has preguntado por qué a todos los escándalos que salen en las noticias les ponen el sufijo “gate”?

Pues se debe a la historia en la que se basa Todos los hombres del presidente, un auténtico clásico del cine.

Cuenta la historia real de cómo dos periodistas (interpretados por Robert Redford y Dustin Hoffman) del Washington Post investigaron el caso Watergate (de aquí sale el sufijo), que acabó provocando la dimisión del presidente Richard Nixon.

Pero más allá del contexto político, lo interesante es otra cosa. La película va de hacer bien aquello con lo que te comprometes.

De insistir, de verificar datos, de no dar nada por hecho hasta estar seguro, de ir tirando del hilo… aunque al principio no parezca gran cosa.

Esta peli no tiene ni acción, ni giros exagerados.

Tiene algo mejor: seguir el proceso.

Te enseña cómo se construye algo importante poco a poco.

Cómo la constancia y el rigor terminan dando sus frutos.

En un mundo donde todo es rápido y superficial, ver a gente trabajando con calma, con método y con paciencia resulta casi refrescante.

Esta película no impresiona por lo que pasa, sino por cómo pasa.

Muy recomendable si te gustan las historias reales, bien contadas, y con el mensaje de fondo que dice que hay que seguir adelante aunque todo se ponga en tu contra.

⚖️El Gran Dilema

Tan complejo que tiene 3 opciones

Te pongo en situación:

En tu trabajo se ha abierto una posición superior a la tuya.

Tú y otros cuatro compañeros os presentáis como candidatos.

El proceso todavía no ha empezado, pero la tensión ya se nota. Todos queréis el puesto y todos, en mayor o menor medida, os lo merecéis.

Un día, tu jefe te llama a su despacho para comentarte algo sobre un informe que estás preparando. A los dos minutos de estar allí, le llaman para algo urgente y sale disparado.

Te dice que esperes a que vuelva. Y ahí estás tú, solo.

Entonces te fijas en una hoja que está sobre su escritorio. El título es el siguiente: "Proceso de selección".

Son las preguntas de las entrevistas de ese puesto al que aspiras.

Nadie te está mirando, tu jefe no va a volver en varios minutos, las preguntas están ahí, boca arriba, a medio metro de tu mano.

Y en ese momento, tu cabeza empieza a hacer algo muy humano: buscar razones.

"Ha sido un golpe de suerte, me lo he ganado por estar aquí." "Solo voy a echarle un vistazo rápido." "Total, si yo no la miro, otro la mirará."

Podrías sacar tu móvil y hacerle una foto perfectamente, nadie te vería…

La próxima semana veremos los resultados y os daré mi opinión, porque este dilema tiene mucha miga.

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