In partnership with

Cada mes tiene una función distinta.

Enero suele ocupar el lugar del arranque: ordenar, mirar con honestidad, quitar peso, elegir una dirección razonable.

Febrero, en cambio, cumple otro papel mucho menos vistoso, pero decisivo: es el mes de la constancia.

No entendida como disciplina férrea ni como fuerza de voluntad inagotable, sino como la capacidad de sostener lo que has elegido, cuando desaparece el impulso inicial y la vida empieza a meter ruido otra vez.

Porque como dice Ian Malcolm en Parque Jurásico: “La vida se abre camino”

Durante las próximas semanas vamos a trabajar justo eso:

  • Cómo seguir sin tensar la cuerda

  • Cómo ajustar sin desmontarlo todo

  • Cómo evitar ese hábito tan extendido de empezar de cero cada vez que algo se tuerce.

Lo que cambia cuando el inicio ya ha pasado

Hay un punto, más o menos a estas alturas del año, en el que ocurre algo a la mayoría de la gente (yo incluido).

Las ideas que parecían claras en enero siguen siendo estando más o menos presentes, pero ya no generan la misma energía.

Las decisiones tomadas siguen teniendo sentido, pero empiezan a convivir con imprevistos y sobre todo con la falta de motivación que había hace un mes por estas fechas.

Y el entusiasmo, sin irse del todo, deja de empujar.

Ese momento no es un problema como tal, de hecho es una transición natural. Es decir, es lo normal.

Lo que determina si un proceso avanza o se diluye no es cómo empiezas, sino qué haces cuando ya no te sientes en modo “me voy a comer el mundo”.

Constancia no es repetir, es relacionarte con el error de forma distinta

Mucha gente entiende la constancia como una repetición exacta: repetir el mismo plan, al mismo ritmo, con la misma exigencia.

Pero el problema aparece cuando la realidad no acompaña.

Porque una semana está más cargada de lo normal, o te sale un imprevisto que altera tus horarios, o un día simplemente no estás fino y no te encuentras bien del todo.

Ahí es donde suele activarse una reacción automática:

  • O tirar más de la cuenta, con el peligro de tensarla tanto que se acabe rompiendo.

  • O abandonar mentalmente aunque sigas “cumpliendo” a ratos, sin llegar nunca a nada.

La constancia que nos interesa aquí no funciona así.

Tiene más que ver con cómo reaccionas cuando algo no sale como estaba previsto, que con la perfección del plan original.

Un patrón que se repite más de lo que parece

Cuando alguien empieza a hacer las cosas con más criterio, durante un tiempo, todo parece encajar.

Hay sensación de avance, incluso de alivio… hasta que un día falla.

No un fallo enorme, uno pequeño basta. Suficiente como para generar una duda.

Y en esa duda se decide mucho más de lo que parece. Algunas personas interpretan ese fallo como una señal de que “esto no era tan buena idea”.

Otras lo usan como excusa para cambiar de enfoque, de método o de objetivo.

Y hay un tercer grupo, más reducido, que hace algo distinto: ajusta sin dramatizar.

No corrige todo, no sobrecompens, no se castiga.

Simplemente vuelve a levantarse y sigue adelante desde donde lo dejó, haciendo las correcciones necesarias para no volver a tropezarse con la misma piedra.

Porque aparecerán más piedras en el camino, no lo dudes ni un segundo. Pero esa que te hizo caer, si tomas nota y actúas en consecuencia, no te volverá a hacer caer nunca jamás.

What 100K+ Engineers Read to Stay Ahead

Your GitHub stars won't save you if you're behind on tech trends.

That's why over 100K engineers read The Code to spot what's coming next.

  • Get curated tech news, tools, and insights twice a week

  • Learn about emerging trends you can leverage at work in just 10 mins

  • Become the engineer who always knows what's next

Sostener es una habilidad, no un rasgo del carácter

Tendemos a pensar que hay personas constantes y personas que no lo son. Como si fuera algo con lo que se nace, en lugar de algo que se adquiere mediante la práctica.

Como si la constancia fuera como el tipo de pelo: que naces con el pelo rizado o con el pelo liso.

Y no hay nada más alejado de la verdad con respecto a la constancia, porque la experiencia suele mostrar otra cosa:

La mayoría no ha aprendido cómo sostenerse cuando la situación deja de ser favorable.

Nadie enseña a:

  • Volver después de una semana torcida

  • Decidir qué mantener y qué soltar

  • Ni a convivir con avances irregulares sin perder el norte

Eso se aprende practicándolo.

Y febrero es un buen mes para hacerlo, porque ya no hay tanto ruido externo ni euforia como en enero, y todavía queda mucho margen para ajustar sin urgencia.

Una pregunta que merece más atención de la que recibe

Cuando algo empieza a tambalearse, solemos preguntarnos: “¿Sigo o lo dejo?”

Esa es una mala pregunta, demasiado cerrada porque solo tienes 2 opciones.

Hay otra mucho más útil: “¿Qué parte de esto merece seguir y qué parte necesita ajustarse?

Responderla exige más criterio que fuerza, y menos orgullo del que solemos reconocer.

Si te sirve, prueba esto esta semana: elige algo que empezaste en enero y que ahora esté perdiendo impulso.

Puede ser un hábito, una decisión, una forma de organizarte, una renuncia que te costó tomar.

Ahora, sin necesidad de escribir listas largas, responde mentalmente (o por escrito, como prefieras):

  • ¿Qué es exactamente lo que se ha torcido?

  • ¿Es el objetivo o es la forma?

  • ¿Qué modificación permitiría seguir sin volver al inicio?

No busques la solución perfecta, busca la forma menos costosa de continuar. Busca la solución que mejor se adapte a ti y te permita integrarla de forma sostenible en tu vida.

Esa solución, a veces es reducir la frecuencia, otras veces es bajar la exigencia, otras es aceptar que esta semana será imperfecta y no pasa nada.

Eso precisamente es lo que yo he estado experimentando últimamente:

He sido demasiado ambicioso con mis planes y rutinas ahora que he terminado el permiso de paternidad y he vuelto al trabajo.

He tenido que reducir frecuencia, bajar exigencias y expectativas, y aceptar que, por el momento, esto es lo que hay.

Y si aún así sigo dando el 100% teniendo en cuenta mis posibilidades y mi situación, estoy contento y completamente satisfecho.

Eso también es constancia.

¿Qué esperar de febrero?

Este mes no te va a pedir grandes decisiones nuevas, te va a pedir algo menos llamativo: no romper lo que ya funciona solo porque no es tan perfecto como lo habíamos imaginado.

Si enero fue el mes de elegir con honestidad, febrero es el mes de relacionarte mejor con lo elegido.

Con la tranquilidad de saber que seguir, aunque sea de forma imperfecta, es mejor que reiniciar constantemente, y sobre todo es mejor que rendirse.

Si este inicio de febrero te notas menos motivado, no es una señal negativa. Es una llamada a hacer cambios y ajustes.

Deja de apoyarte tanto en el impulso y empieza a apoyarte más en decisiones que no dependen de cómo te sientas cada día.

Durante este mes iremos profundizando en eso: cómo sostener, cómo ajustar y cómo evitar esa trampa tan habitual de confundir constancia con rigidez y perfección.

De momento, con que esta semana no empieces de cero, es suficiente.

Un abrazo,

Carlos (Quintus)

Become the go-to AI expert in 30 days

AI keeps coming up at work, but you still don't get it?

That's exactly why 1M+ professionals working at Google, Meta, and OpenAI read Superhuman AI daily.

Here's what you get:

  • Daily AI news that matters for your career - Filtered from 1000s of sources so you know what affects your industry.

  • Step-by-step tutorials you can use immediately - Real prompts and workflows that solve actual business problems.

  • New AI tools tested and reviewed - We try everything to deliver tools that drive real results.

  • All in just 3 minutes a day

Keep Reading