
A veces, es muy complicado estarse quieto y no tocar nada. Lo digo porque hay un punto en casi cualquier proceso en el que todo parece demasiado normal.
No hay grandes avances, tampoco hay retrocesos evidentes y la sensación inicial de impulso ya no existe.
Simplemente estás haciendo lo que dijiste que harías. Estás siguiendo el proceso.
Y, sin embargo, es precisamente ahí donde muchas personas cambian de estrategia.
No son capaces de seguir adelante con el proceso y tienen que andar modificando cosas que no necesitan ser modificadas.
Esto es así porque el proceso de cambio que están llevando a cabo, no ofrece resultados visibles con la velocidad que esperaban.
Este último sábado de febrero quiero hablar de muy común: no tener paciencia suficiente para dejar que el éxito llegue a ti.
El error de cambiar demasiado pronto.
Hace unas semanas mucha gente decidió mejorar su alimentación: ajustaron cantidades y calorías, eliminaron excesos y empezaron a cocinar más en casa.
Las dos o tres primeras semanas se sentían bien porque hacían algo distinto y sentían como novedosos los cambios que habían introducido.
Las siguientes semanas la sensación ya empezaba a cambiar: no hay novedades, no hay entusiasmo, tampoco hay grandes transformaciones físicas. La báscula se mueve, sí, pero no con la velocidad que ellos quieren.
La sensación de que tienen que cambiar más cosas va creciendo, y ahí empieza la duda.
“Quizá debería probar otro enfoque.”
“Quizá este método no es el adecuado.”
“Quizá necesito algo más intenso.”
Sin darse cuenta, empiezan a introducir cambios totalmente innecesarios, lo que provoca la necesidad hacer ajustes y añadir más variables… cosas que complican el sistema enormemente. Y lo peor, es que ni si quiera son necesarios dichos cambios.
El problema es la impaciencia, no el plan inicial:
Por un lado creemos que debemos meter nuevos cambios porque pensamos que sino no avanzamos (o simplemente nos aburrimos).
Por otro lado, los cambios introducidos generan tanta fricción que consiguen que aquello sencillo que funcionaba hace unas semanas, se convierta en una carrera de obstáculos que tarde o temprano acabaremos abandonando.
La constancia tiene una etapa silenciosa que no se ve.
Es la fase en la que el diseño del plan ya está hecho, las decisiones tomadas y la fricción eliminada o recolocada a nuestro favor.
En ese punto, lo único que tenemos que hacer es darnos tiempo para seguir el proceso, porque si no nos damos tiempo, lo acumulativo no se va a notar.
Muchas personas toleran bien el inicio y también soportan el esfuerzo del principio del cambio. Lo que les cuesta es sostener cuando no hay señales claras de progreso, cuando hay que seguir adelante con el plan sin hacer cambios.
¿Cuántas veces la hemos cagado haciendo cosas que no tocaban, simplemente porque somos unos impacientes que no pueden estarse quietos y seguir el plan que ya estaba trazado?
Yo unas cuantas… y seguro que tú también.
One LED Device. Five FDA-Cleared Treatments.
Why buy separate gadgets for every concern? Celluma treats wrinkles, acne, pain, hair loss, and body contouring in one medical-grade LED system. Designed to conform closely to your face or body for optimized light delivery. Professional technology built to grow with you. No needles, no downtime, no pills, no worries.
Results vary. Consistent use required.
La pregunta que todo el mundo debería hacerse antes de modificar el plan, pero nadie se hace
“¿He dado suficiente tiempo a esta estrategia para evaluarla con justicia?”
No hablamos de años, hablamos de semanas en las que debemos ser constantes con el proceso de cambio.
Un sistema necesita estabilidad para demostrar si funciona. Si lo modificas cada vez que desaparece la sensación de novedad, nunca llegas a comprobar su impacto real.
La mejora sostenible rara vez es explosiva, de hecho es todo lo contrario: gradual (ya sabes, ser un 1% mejor que el día anterior).
Y lo gradual exige paciencia y constancia. Además, debemos aprende a distinguir entre:
Un error de planificación que requiere corrección
Y una fase natural de estabilización que únicamente requiere continuidad
Si algo genera fricción innecesaria, se debe ajustar, lógicamente. Si algo se siente artificial o inviable, se debe revisar y cambiar, en eso estamos todos de acuerdo.
Pero si el sistema es razonable y solo carece de resultados visibles inmediatos, lo más productivo es mantenerlo sin tocar nada.
La estabilidad también es una decisión activa, y aunque no lo parezca, una de las más difíciles.
Somos como un niño pequeño que está frente a un botón rojo donde pone “no tocar”. Las ganas de darle al botón son enormes, pero hay que aguantar con las manos dentro de los bolsillos.
Un detalle práctico que puede ayudarte a evitar cambios prematuros
Cuando implementes una decisión importante (sea de salud, trabajo, relaciones, dinero, etc.) define de antemano cuánto tiempo la mantendrás antes de evaluarla.
Por ejemplo: “Durante ocho semanas no modificaré esta estructura salvo que detecte un problema claro.”
Esta simple medida elimina la necesidad de revisión constante, te libera de evaluar cada semana si deberías cambiar algo, porque sabes que la revisión tiene fecha.
Así que hasta esa fecha de revisión, limítate a ejecutar sin más. De esta forma evitarás cambiar de método justo cuando estaba empezando a consolidarse.
También conviene observar qué tipo de señales estás buscando.
Algunos procesos ofrecen resultados medibles: cifras, pesos, ingresos… y es fácil saber si el sistema funciona o no.
Pero otros ofrecen cambios más sutiles: menos ansiedad, más claridad, mejor descanso, conversaciones más tranquilas. No hay una cualidad tangible que se pueda valorar, así que en estos casos debes ser más paciente todavía.
Si solo valoras lo que se puede medir rápidamente, ignoras mejoras invisibles que sí están ocurriendo pero que aún tardarán un poco más en mostrarse.
Aprender a detectar esas pequeñas señales, evita que abandones procesos perfectamente válidos por falta de paciencia.
Febrero ha sido un mes de constancia entendida desde la estructura
Diseño, fricción, entorno, decisiones previas… Este último mail añade la pieza final: dar tiempo al plan para que haga su trabajo.
Sin añadir más cosas ni reinventar lo que ya funciona, y sin buscar intensidad nueva cada dos semanas.
En muchos casos, los avances no dependen de hacer más. Dependen sencillamente de mantener los procesos el tiempo suficiente y ser constantes.
Ya sabes, meterte las manos en los bolsillos en lugar de toquetear todo.
Si estás pensando en cambiar algo de tu proceso, primero pregúntate lo siguiente:
¿Estoy considerando cambiarlo por una razón objetiva o por impaciencia?
¿He dado tiempo suficiente para evaluar resultados reales?
¿Estoy confundiendo ausencia de emoción con ausencia de progreso?
Si las respuestas apuntan a impaciencia más que a error del plan, no toques nada y confía en el proceso.
Aunque parezca una contradicción, a veces el movimiento más estratégico es no moverse.
Cerrar febrero significa consolidar una base que empezaste a construir en enero.
Marzo será diferente, porque va a girar en torno a la ejecución enfocada.
Te voy a hablar sobre cómo convertir esta base lograda en enero y febrero, en resultados visibles.
Pero eso lo trabajaremos a partir de la próxima semana. De momento, no cambies lo que solo necesita tiempo.
Lo acumulativo siempre parece lento… hasta que deja de serlo.
When it all clicks.
Why does business news feel like it’s written for people who already get it?
Morning Brew changes that.
It’s a free newsletter that breaks down what’s going on in business, finance, and tech — clearly, quickly, and with enough personality to keep things interesting. The result? You don’t just skim headlines. You actually understand what’s going on.
Try it yourself and join over 4 million professionals reading daily.


