
En el mail del pasado sábado decidimos mirar la realidad con honestidad y de soltar el peso que no tocaba cargar ¿Qué toca hacer después?
Es una pregunta legítima, pero también es una trampa si no se formula bien.
Eso es lo que vamos a tratar hoy, porque la mayoría de las personas, en ese punto, no buscan un siguiente paso, buscan el paso definitivo.
El que encaje con todo.
El que no genere dudas.
El que garantice que no se equivocan.
Y ahí es donde muchas veces todo vuelve a bloquearse.
El error de confundir claridad con tenerlo todo resuelto
Cuando empiezas a ver las cosas más claras, es fácil caer en esta idea:
“Ahora que lo entiendo, debería hacer un plan completo.”
Ya sabes, un plan bien pensado, coherente, con todas las variables contempladas.
Y ahí viene el problema, que es querer decidir todo el camino cuando solo necesitas la siguiente etapa.
La claridad no te da certezas absolutas, te da algo mucho más útil:
Te permite elegir bien el próximo movimiento, aunque el resto siga siendo difuso.
Esperar a tenerlo todo claro para actuar es una forma “elegante” de no moverse.
Crees que estás haciendo lo correcto al esperar a que todo se alineé con tu vida y tus pensamientos, pero estás cometiendo uno de los mayores errores.
Ya me habrás escuchado esto, pero por mucho que lo repita no es menos cierto: el momento perfecto no existe.
Grábatelo a fuego.
El siguiente paso debe ser asumible por ti
Esta es una buena regla para detectar si te estás pasando de ambicioso: si el paso que has elegido te genera tensión constante, probablemente no es el adecuado.
El siguiente paso razonable no es el paso definitivo, pero lo bueno es que no necesita motivación constante.
Y esto último tiene una ventaja enorme porque se puede hacer sin negociar contigo mismo cada día.
Y cuando haces algo así, ocurre algo importante: empiezas a confiar más en tu propio criterio.
Imagina a alguien que quiere mejorar su situación profesional. Sabe que debería:
Formarse más en su campo
Ordenar su tiempo
Pensar en redefinir su rumbo
Asumir más responsabilidad
Todo eso es cierto. Pero todo eso, a la vez, es inabarcable.
Si su siguiente paso es querer definir su plan profesional a cinco años, lo más probable es que no haga nada.
Esto es así porque la tarea que se ha autoimpuesto en este momento es completamente abrumadora.
Pero si en lugar de algo tan ambicioso el paso es: “esta semana voy a revisar en qué se me va el tiempo y qué tareas no aportan nada”, la cosa cambia.
No es un paso espectacular, pero es ejecutable.
Y lo ejecutable es lo único que genera movimiento real.
Get the Certificate That Opens Doors in Private Equity
Gain the skills top professionals use to analyze PE investment opportunities.
Over 8 weeks, learn directly from Wharton faculty and senior leaders at Carlyle, Blackstone, and KKR.
Join 5,000+ graduates worldwide, earn a respected certificate, and save $300 with code SAVE300 at checkout.
Por qué el paso razonable funciona mejor que el ideal
Funciona por tres motivos muy concretos:
1. Reduce fricción
No exige la versión mejorada de ti (que es tu versión final, pero de momento no estás ahí). Funciona con la persona que eres ahora (la que está construyendo su versión mejorada), con tu energía real y tu contexto actual.
2. Genera confianza interna
Cada paso cumplido refuerza una idea muy poderosa: “puedo contar conmigo”.
Esa confianza vale más que cualquier plan perfecto, porque reafirmas la idea de que puedes lograr cosas y haces lo que te propones.
3. Abre el siguiente movimiento
No lo resuelve todo, pero desbloquea la situación actual. Y desbloquear es suficiente y necesario para que el resto empiece a encajar.
La mayoría de las personas no están paralizadas por falta de información. Están paralizadas por haber elegido pasos demasiado grandes cuando no tocan.
Cómo reconocer un buen siguiente paso
Un paso razonable suele cumplir estas condiciones:
Es pequeño, pero significativo
No depende de una motivación alta
No requiere condiciones ideales
Cabe en una semana normal de tu vida
Si tu paso necesita:
Un gran subidón de energía
Mucho tiempo que no tienes
Que todo esté en calma
Entonces no es razonable, es irreal e inabarcable.
Ejercicio de dirección
No consiste en planificar tu vida, pero sirve para elegir bien el siguiente movimiento.
Como siempre, te recomiendo hacerlo por escrito.
1. Elige un solo ámbito de tu vida.
El que ahora mismo tenga más fricción o más impacto.
2. Responde a esta pregunta: “¿Qué es lo siguiente que sí toca aquí?”
No lo mejor.
No lo definitivo.
Lo siguiente, el siguiente paso.
3. Ajusta el paso hasta que no dé pereza mental.
Si al pensarlo te pesa, es demasiado grande. Reduce tus expectativas hasta que estés cómodo y empieza por ahí. No te preocupes si al principio te parece demasiado pequeño, porque siendo constante, todo crecerá.
De hecho, será como una bola de nieve que empieza siendo un pequeño copo pero que al ir bajando por la ladera de la montaña se convierte en una avalancha imparable.
4. Escríbelo en una frase concreta.
Algo que puedas ejecutar sin negociación interna.
Por ejemplo:
“Esta semana voy a revisar ___ durante 20 minutos.”
“Antes del domingo, voy a decidir ___.”
Eso basta por ahora.
Avanzar lento es avanzar con cabeza
Existe una narrativa muy extendida que dice que, si no estás haciendo algo grande, no estás avanzando. No es verdad.
Cualquier cosa grande, se compone de muchas cosas pequeñas que vinieron antes. Y tú estás ahí en ese punto, empezando a hacer cosas pequeñas, que con el tiempo, se transformarán en una cosa tan grande como tú decidas.
En definitiva, avanzar es:
Elegir bien
Hacer lo elegido
Sostenerlo e integrarlo en tu vida
Volver a empezar el ciclo con otra pequeña elección
Cuando acumulas pasos razonables:
Aparece la constancia
Aparece la dirección
Aparece una confianza tranquila
No la euforia de enero, sino la confianza de saber que te estás moviendo, aunque sea más despacio de lo que te quieren hacer creer los gurús de internet.
Y eso es mucho más sólido de lo que parece.
La semana que viene cerraremos enero integrando todo lo trabajado.
Hoy, con que elijas y ejecutes un solo paso razonable, es suficiente.
Nos leemos el próximo sábado.
Un abrazo,
Carlos (Quintus)
Not Conservative. Not Liberal. Just Christian.
The world feels chaotic, but your news source doesn’t have to.
You can hide under a rock or spiral into the chaos… or you can subscribe to The Pour Over and get the news you need to know and the peace you crave.
Every Monday, Wednesday, and Friday, The Pour Over sends quick news summaries that are actually fun to read. Plus, each newsletter includes short biblical reminders to help you stay focused on Christ and eternity. Instead of fueling outrage or anxiety, the news becomes another prompt to rest in God and respond in faith.
Over 1.5 million Christians have ditched the doomscroll and found a better way to stay informed––Christ-first, anger-free, and (even kinda) funny.
Try it for free and check out their welcome email that’ll make you glad you did!


